¿Quién mueve los hilos?

Acto primero

Pequeña marioneta de titiritero

son tus ojos dos botones de nácar

es tu cuerpo un fino lienzo,

unidos  por hilos a un madero

Mi marioneta que danzas,

si danzas sin descanso

movida por los hilos

entre risas y cantos.

Es tu pelo rojo

material de desecho

es tu fingido baile

el que arranca las palmas

Marioneta de titiritero

los niños te adoran,

los padres te aplauden,

y tonta de ti lloras

¿Mi muñeca, por qué lloras

marioneta de lienzo

ahora que ya acaba

el desdichado cuento?

Acto segundo

Se sube el telón del teatrillo

las vacías marionetas

inician un breve planeo

no paran quietas.

dan vueltas y vueltas

recorriéndolo todo,

respiran el ambiente

tenso del momento.

Aparecen en escena

el villano, el amante,

y como no mi marioneta

la dulce doncella.

El público grita,

aplaude a cada momento

y mi pobre marioneta

yace sobre el frío suelo.

La desgracia ha caído

se rompieron los hilos

que la mueven

y le dan su vida.

Acto tercero

En el baúl donde duermen

las marionetas, no hay luz

sólo una maraña de hilos

que gobiernan un caos.

El teatrillo abandona

un pueblo tras otro,

en mil ferias

en pueblos sin gentes.

Ya mi marioneta no actúa

Tras su desafortunado

accidente, el titiritero

ha comprado una horrible

muñeca de material sintético,

con un rostro que no habla

con unos ojos vacíos

que no dicen nada.

 

La hora de cambiar ha llegado

a rey muerto, rey puesto

¿Quién mueve los hilos?

Las marionetas saltan las cajas

eligen con sus bailes

a quien mueva sus hilos.

O tal vez los hilos,

las eligen a ellas.

Acto final

saldrán, intelectuales, reaccionarios, inconformistas,

personas todas que romperán las reglas del juego

personas sin nombre que no se dejen manejar

por los malévolos hilos de poder y dinero.

Marionetas habrá siempre…….

esperemos que no haya repuestos.

Guerras habrá siempre…….

esperemos que no haya muertos.

Moraleja

Si dejas que rijan tu vida, que decidan por ti, que meneen los hilos, no dejarás nunca de ser marioneta, de trapo y nácar.

Desorden

Las estrofas de mis versos se rebelan en mis dedos

el desorden es muy grande, pero bello,

yo escribo un verso y las palabras se agrupan en otro.

Las estrofas no me escuchan cuando yo las ordeno

ellas se detienen para formar tu nombre,

mientras sigan sin hablarme las estrofas de mis versos

y ellas solas sin mi genio te escriban las canciones

las seguiré ordenando para que ellas solas te aclamen.

Te amaba y no lo sabía

Te amaba y no lo sabía, estaba allí ese día,

yo te amaba y no lo sabía, te vi pasar, hable contigo

y en ese instante lo supe todo.

Yo te amaba y ya lo sabía. No había duda,

te amaba, me temblaba la voz, me temblaban las piernas,

me sudaban las manos, mientras hablaba.

Parecía raro pero yo te amaba y no lo sabía.

Tu te fuiste por donde habías venido y allí

en la lejanía de mi mente contigo en mi memória

me fuí enterando porqué temblaba, porqúe sudaba.

Se evapora el amor

Se evapora el amor entre mis dedos

siento el calor sobre mi piel

y de nuevo sudando se evapora el amor.

Siento tu aliento lento

resecando mi tez

que suda de nuevo, mientras se evapora el amor.

Se secan las lágrimas en mi mejilla

se seca la vida ante mis pies

y sin saber porqué, se me seca la tez.

Y ya casi seco, agónico tal vez.

El sol me da en la cara y se me seca la voz

y mientras esto pasa se evapora el amor.

El silencio amargo

reblandece los cuerpos,

el aire se torna viento,

y yo allí quieto, absorto

sigo mudo, quieto, loco.

 

El silencio sordo

hiela el espacio

el viento se para raudo.

 

Y en el aire como un suspiro

vaga el alma de un moribundo.

 

El silencio se lo traga todo,

ya no hay cuerpos, ya no hay viento

sólo silencio mudo,

sólo almas sin rumbo.

Al estoque

Desesperada mi brisa amarga

desnuda tu perfil fingido,

roza el contorno de tu estampa,

calla la palabra de tu labio.

Duras las geométricas formas

perfilan tu diabólico entalle,

espirando al compás mi latido

perdiéndose en mi noche.

¡Niega mil veces mi ángulo!

¡Derrocha mil más tu encanto!

La lluvia, la brisa, la noche

son mis afiladas armas.

La lluvia vertida cada día

me hace fuerte, me hace nube

vaporosa y gris como tu niebla

enmarañada y cruenta.

!Siembra tormentas!

Y recoge lo que puedas

de mi noche migratoria

como palomas sin tregua.

La brisa reseca y árida

esparcida de mi labio

no alcanza nunca siquiera

a rozar tu tímpano.

Tus palabras huecas

me rompen el ánimo

masticando cada fibra

que compone mi cuerpo.

Muere, Gorgona disfrazada,

al estoque de mi espada

rezumando por tu herida

todo el mal que escondes.

Tras tu heroica perdida

fundiré tus metales muertos

en mis alambiques y retortas

para culminar la obra.

Como heroico guerrero

no busco premios.

Como forjador hermético

no busco riquezas.

 

¿Dudas aún de mi sincera lucha?

¿Desconfías de mi abnegada búsqueda?

Soy la luz en tu tiniebla,

el refugio que buscas.

¡Niega mil veces, renuncia!

Golpeame, aniquila mi esencia.

soy el Fénix llameante,

el Lázaro triunfante.

¿Dudas, aún dudas?

Mi ser es el aire

no lo ves, pero lo sientes

no lo atrapas, pero te roza.

¡No dudes más!

Soy la brisa, soy la lluvia, soy la noche

cabalgo en el viento,

presido tu sueño, empapo tu deseo.

Mi libro se escribe sin tinta

al compás de tu aliento

rimando cada palabra

mimando cada verbo.

¡Finge desprecio!

Soy faro en la noche,

barco en la brisa,

puerto en tu viaje.

¿Dudas aún?

Soy el judío errante,

el Job resignado

el Job paciente.

Mi victoria está cerca,

será triunfante,

será gloriosa

¿Valdrá la pena?

¿Sales o entras?

¿Sales o entras? No puedo seguir al embate de tus designios…

Mi vida ya no espera en el andén de lo confuso…

¿Subes o bajas? Mi niña, este tren sin rumbo, abandona este sitio

en busca del refugio último donde sanar mi rota ansia, mi rota paz, mi roto llanto.

¿Te quedas o te vas? Aleja de mí tu arcano encanto, tu beso mortal,

retira de mi todas tus caricias delicadas y precisas que retrasaron mi descanso.

¿Sales o entras? ¿Subes o bajas? ¿Te quedas o te vas?

Ya no me valen las medias tintas, las fugaces risas, las amargas ilusiones…

Casi en estado de letargo condenado, me abandonaste, y yo tan solo buscaba

una dulce risa, un amable beso, un sutil abrazo…

¿Sales o entras?  No juegues más al ahora voy, al ahora vengo,

con el que tu ganas desprecio y yo lo pierdo todo.

Mi amor más cruel, me prendiste hondo quemando mi ser de dentro a fuera,

confundiste mi ser con tus palabras, tus miradas, y esas puertas entreabiertas

que nunca acabaste de cerrar por miedo a mi precipitada huida…

¿Te quedas o te vas? Ya no me valen tus fingidas treguas

en las que yo no gano nada y tú lo ganas todo…

¡Sal de mi vida!, o comprende mi dolor, asume mi amargo dilema,

intenta al menos disimular que comprendes mi cruel balada,

forzada por el dolor amargo de un amor unilateral abocado al fracaso…

¡Apártate de mi camino! No confundas más mis pasos con rumores de futuro,

con migajas de tu encanto, que me arrojas por los suelos…

¿Sales o entras? Decídete pronto, que mi vida ya no aguanta este ahogo,

decide si sales o entras que se acabó la espera, se acabó el último pedacito de nube,

nube en la que volé bien alto, que fue residencia de mi ansia, de mi ilusión

y fue el lugar desde donde caí precipitado a mi humilde realidad.

Silbando fonemas

Cuando en el aire los suspiros volátiles dibujen frases sinceras,

las manos me tiemblen y la voz grave me falle.

Cuando los ojos de mi vida se claven en mis carnes,

las manos me suden y el corazón que late no se pare,

no digas palabra, no gesticules frase que me ciegue

sin pensar corre tras mis pasos para detener mi carrera.

 

Si en el cielo de mis ojos no ves mi estela fugaz que se evapora

no busques , no suspires letras, sólo sigue mis huellas.

 

Formando frases sin sentido con mis escasas fuerzas

silbaré susurros de fonemas para que el viento los arrastre,

esperando en silencio en la ladera el retorno del eco

soñaré despierto con tus besos, con tu aliento.

 

Los miles de destellos que despiden los zafiros

no se acercan ni de lejos a los que emanan de tu rostro

que es lo último que veo siempre que  me atrapa el sueño.