Bardo

vacías mis manos, desposeídas de tu esencia

el aroma encendiendo mis sentidos dormidos,

las olas de un mar asustado de mi furia

llorando espumas para calmar mi ahogo.

Nada de lo dicho me calma el goteo

pasajero de mi mismo,

mientras cantando mis desdichas

como vulgar bardo, recorro con mi mente donde se forjó todo.

Y me encuentro como penitente santiaguero,

en un camino largo, plagado de bandidos.

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Residuos extraños y rotos

Meandros de ríos locos

Esencia de una rosa marchita

Sombras de un día sin sol

Luz en una tiniebla de silencio

Estrella de una galaxia sin planetas

Mar sin vida ni sal

Cielo sin nubes ni pájaros

Casa sin ventanas ni techos

Cristal que no cristaliza

Borracho que se descuelga de una botella

Niño que llora cerveza

Ansia…

Salvaje el ansia que me une a la tierra

y tu que nunca pudiste o nunca supiste alzar en armas tu voz enana

¿Qué gritas ahora? un día ya insulso, un día sin mi esencia rodeado de planetas

en mi algo cambia, algo muere y algo anda con paso firme por la senda del bendito

esa que recta senda que dirige al olvido…

Quizás el alma esclava se perdió en el camino

quizás acecha entre las sombras de un pasado ominoso

un paso al frente, eso hice un paso valeroso y temerario que condujo mis despojos

al éxito victorioso, ahora ya no hay lamentos en mi alma y la felicidad me rodea…

Nadie puede detener mi esencia migratoria que en pleno esplendor me hierve por la sangre.