Peaje

En prenda de un favor ridículo y tonto

volcados ambos en satisfacer el pago,

mi alma herida no alcanza a entender

sus inútiles suplicas de un perdón

inservible que yo no reclamo.

Ansiolítica mi alma, solo busca el reposo

reparador de daños, absorbedor de impactos.

El ahogo que siente mi ser viviente

se marchitará tardío, confundido entre la gente.

 

08/08/2003

PD: Aquí otro de mis poemas salvajes, escrito bajo el influjo benéfico de ‘War’ de U2, algún día contaré la historia de esos siete días, para mi nefastos entonces. (Cuanto le debo a U2, fueron mi faro en la tiniebla, tabla en el océano…os llevo en el corazón.)

Sin todo lo que pasó en esos días y la reflexión posterior. No podría nunca haber hallado el camino de mi felicidad presente… Ni si quiera podría haberme reconciliado con el mundo, conmigo mismo y con el ser que me dio la vida… (El abrazo de ese día, es el más protector, sincero y mágico que he sentido nunca…). Allí .donde estés te siento a mi lado…

Es cierto que todos estos beneficios que fueron y aun son, no me resultaron baratos, mi peaje fue perder mi conexión con mi mundo interior, Aunque cada vez veo más cerca encontrar el mapa que me guié de nuevo a sus cálidas costas (No para quedarme como antaño y vivir entre sus habitantes, pero si hacerles visitas turísticas…)

 

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XXIII

Sin saber un día, en el mundo habrá rosas que no huelan,

muñecas que no lloren, personas que no quieran.

Pero mientras haya en el mundo una persona que te quiera,

un amor que te queme, habrá en los libros poemas,

en las calles gente y en tu corazón mil flechas…

 

Pero mientras decidas andar sin ataduras, sin mil reproches

y tu miedo a la vida se lo traguen las golondrinas,

habrán canciones, cuentos, poemas

que te caten, que te alaben, que te rimen.

 

Pero mientras las aguas de los ríos,

remojen tu carne, las amapolas respiren gases.

Habrá en el mundo arpa que te arranque mil notas.

 

Mientras eso pase habrá poesía.

 

PD: Este es mi sentido homenaje al gran Gustavo Adolfo Becquér.

La huida

Precipitado en la campiña verde,

frondosa de tu estupidez forzosa,

de tu arrogancia inútil de tiempos remotos, eres el mayor castigo

impuesto a nuestro entorno pacífico.

Renuncio al simple escándalo

de tu aterciopelado metabolismo déspota, demacrado en el suicidio de tu juicio

de tu ínsula meditabunda extraplana

eco de tu solitaria neurona.

Insuflado del vigor de tus hazañas

que renuncian por ti

de tu condición humana,

hazañas que son el escondite

de tus vergüenzas decadentes…

Huye, escóndete en las violencias

Viernes de esperanza borracha

Sin la dicha de tus palabras agonizo a cada segundo que dura tu silencio

y una vida de futuros inciertos se abre ante unos ojos embotados de recuerdos,

salteados en un fuego lento que requeman mis lamentos más internos.

Abrasada mi más pequeña esperanza, tan sólo me queda el goce de mi aislamiento

entre barrotes forjados en azogue por un herrero caído del Olimpo.

 

Despojada de mi todo intento de fuga, sólo me queda gemir entre la paja húmeda

con la conciencia rota, con el alma herida y las vergüenzas esparcidas.

Nunca sentí sin duda que mi alma fue tuya, que tu cruel encanto sería mi presidio

y los besos que me diste acabarían siendo el sepulcro de mi júbilo.

Nunca pensé que tu cuerpo sería mi ruina, que tu ser y tu sonrisa borrarían la mía

con la maestría del dibujante de perfiles, del calcador de sueños pétreos

 

Atroz a mi perversa visión área, tu traicionero picado de azor envenado, me sobra

y resbala por el cuerpo empapado de mi sueño suculento, más veraz que eterno, más mordaz que sereno.

Antes de sucumbir borracho al embate de tu vaivén nocturno, sembraré el mundo de licores herbales

que macerados en el fondo de mi serpentín mareen las galaxias de angelicales festines,

idílicos, voluptuosos, tempraneros, juveniles, cardiacos, agonizantes y espontáneos al dolor terráqueo.

Mañana la resaca de los males, azotará mis posesiones, borrará los postreros soles de toda luz ridícula.

 

Hoy aún mareado por el solsticio de mi ansia sembraré el mundo de áloes calmantes, de pócimas maléficas,

tan atiborradas de elixir que quemaran el último de tus reductos virginales, con el mayor de mis dones.

 

PD: Esta es la primera y la última vez que escribo bajo los efectos de líquidos mareantes, la juventud, ya se sabe…