Esa noche…

Un extraño escalofrío me embargo esa noche

una sensación que no podría explicar congeló mis sentidos

una fuerza gravitatoria me hizo permanecer inmóvil.

Cada vez que tu hablabas yo quedaba sordo, mudo, quieto, inerte, ido.

La penumbra me rodeaba, los extraños ecos de unas notas frías

golpeaban mis oídos confundiendo tus palabras.

Mi alma no latía, mis ojos no miraban

sentía cada segundo que me abandonaban las fuerzas,

un sentimiento se abría paso golpeando mi pecho.

Amor, lo llamaban