Tres

Dos veces caí en sus redes

y dos veces salí de ellas.

Dos veces me rendí a mujeres

y dos veces sentí la pena.

Dos veces lloré amargamente

y dos veces sentí sin medida

el amor correr por mis venas.

Ya dice el refrán

que no hay dos, sin una tercera.

Después de dos veces

puedo gritar muy alto

¡Me enamoré una tercera!

Anuncios

Habla ahora

Habla, no pares,

dime cosas con esa boca

tierna, esa perla

hecha boca.

 

Habla, habla no calles,

dime cosas muchacha,

con tus ojos de miel golosa,

habla ahora, rápido,

todo lo que puedas.

 

El silencio se agolpa,

se agolpa en tu cuarto,

en la casa, en tu mesa.

 

El silencio nos traga,

nos inunda, nos abruma,

ya no hay tiempo,

tiempo de hablar ahora.

Decálogo de mi yo absurdo

  1. Tender la mano al lado oscuro y pintarlo de claro
  2. Omitir todo lo que puedas decir y nadie deba oír.
  3. Andar todo lo que puedas en un metro cuadrado y al llegar al principio… (si persiste el mal humor, repetir)
  4. Llorar menos de lo necesario para alterar tu peinado.
  5. Reír casi a diario sin ofender al contrario.
  6. Maldecir, si es necesario, en un idioma extraño (si no hay nativos escuchando)
  7. Saltar las baldosas peligrosas y al caer levantar al prójimo.
  8. Introducir un malware en mente ajena para boicotear la mentira (y otras maldades)
  9. Añadir un mensaje de amable en cada reproche
  10. Saludar con alegría a quien te ofenda.

10-10-2018

Ansia voraz

Frustración,  pena melancólica,

anunciada desesperación contenida,

ira aplacada, aniquilada,

dudas resultas, bocas cerradas donde no entra el aire.

 

Sabor agridulce de unos besos que añoro,

largos a veces, muy cortos otros,

besos fogosos y cálidos, que no poseo, que no olvido.

 

Dudar, creer, contradicción desesperante y muda

llevada en silencio,

los pensamientos se agolpan en mi sien desnuda

para lanzarse al abismo de mi boca.

 

La sonrisa, otra vez la sonrisa graciosa y clara,

es seguro que no olvidaré nunca esa mueca.

 

Soñar no sueño, llorar no lloro, pero amar, lo que se dice amar,

no pasa un día, no pasa otro, sin que yo palpite nervioso,

como un niño miedoso y loco.

 

Para mí la cebolla y para ti el azúcar,

nada enturbia ni empaña mi amor, mi ansia nerviosa y fugaz,

rota ahora y más rota mañana y mucho más rota pasado estará mi ansia,

voraz ansia, que devora mi alma esclava y rota.