Domingo Sangriento

Hoy no me cabalgan los días,

la sangre se evapora de mis venas,

los ríos se secan, se marchitan las horas.

Ya no queda que llevarme a los ojos

nada, salvo las lastimas de mi agonía.

Hoy comienza mi domingo sangriento,

la desolación se pasea entre la nada de un mundo sin cosas,

de un mundo roto que cabalga sin rumbo.

Ni los mismos cielos que fluían, resisten la vista.

Ya no queda nada, en el mundo no hay nadie.

Sólo mi espectro se pasea, sólo el vacío queda.

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